Todo empezó con un flechazo
Un día encontré, para mi tienda de Calafell, unas pinzas distintas a todo lo que había visto antes: cerezas, helados, conchas, pequeños animales... Las puse en el escaparate sin pensarlo demasiado.
Y entonces pasó algo...
La gente se paraba a mirarlas.
Entraba.
Preguntaba.
Elegía la suya.
Ahí entendí que no estaba vendiendo un accesorio más — estaba ayudando a cada persona a encontrar esa pieza que, sin saber muy bien por qué, sentía que era muy suya.
Desde entonces, en HairClips Bar elegimos cada pieza una a una, por su resina, su acabado y esa forma que a veces simplemente enamora. Y con las que superan el filtro, creamos colecciones que cuentan algo — nunca al azar, siempre con una historia detrás.
Trabajamos con varios talleres especializados en acetato — la mayoría en Asia, que es donde se concentra la producción de más calidad de este material. De cada colección que nos enseñan, probamos, comparamos y nos quedamos solo con la pieza que de verdad nos convence.
El origen no es el filtro — el criterio sí lo es.
Cada pieza tiene algo que contar. Tú decides cuál llevar.