El Acetato
El material detrás de cada flechazo.
Cada pieza de HairClips Bar está hecha de acetato de celulosa. No es plástico cualquiera — y creo que merece que te cuente por qué lo elegimos.
¿Qué es exactamente?
El acetato de celulosa es un material de la familia de los plásticos, pero con una diferencia que para mí lo cambia todo: se obtiene de la pulpa de la madera o el algodón, no del petróleo. Es, en el fondo, un material de origen vegetal.
Se puede teñir y matizar de infinitas formas, admite acabados distintos (brillante, nacarado, jaspeado...), y cada pieza sale con pequeñas variaciones de tono que la hacen única — por eso nunca vas a encontrar dos piezas exactamente iguales, ni siquiera dentro de la misma colección.
Por qué no es "solo plástico"
Es mucho más resistente a golpes y roturas que muchos plásticos convencionales, así que tu pinza está pensada para acompañarte mucho tiempo, no para un solo uso. Y al no depender del petróleo, tiene un origen y un impacto distintos a los del plástico de toda la vida.
Siendo honestas sobre su final de vida
Prefiero contarte esto con la misma sinceridad con la que elijo cada pieza: el acetato no es perfecto. Al final de su vida útil, no se puede tirar sin más al contenedor amarillo — se descompone bien en condiciones específicas (como el compostaje industrial), pero no tan bien en el mar o en un vertedero. Y como nuestras piezas llevan pequeñas partes metálicas (el clip), separar los materiales para reciclar no siempre es sencillo.
Lo que sí te puedo decir es que dura mucho, mucho más que un accesorio de plástico convencional, y que no se deshace en microplásticos con la misma facilidad. No es un material perfecto, pero es el que mejor equilibrio nos ofrece entre durabilidad, belleza y conciencia.
De la idea a la pieza
Cada HairClip empieza siendo un boceto — una idea, una forma, un color que nos enamora antes incluso de existir. Desde Calafell, trabajamos con talleres especializados en acetato para darle forma: cortar, pulir, dar color, unir las distintas piezas a mano cuando hace falta, y pulir de nuevo hasta que el brillo es el correcto.
No elegimos el camino más rápido ni el más barato — elegimos el que hace que, cuando la pieza llega a tus manos, sientas que valía la pena esperarla.
¡Elige la que te elija!